
La fortuna fluye en plumas estilográficas de alto linaje. Símbolos japoneses de fuerza y prosperidad modelan la silueta kitcho, un presagio afortunado, limitado a ocho piezas por diseño.
Carácter extraordinario. Las máscaras del teatro noh transmiten emociones complejas y una presencia sobrenatural. Hannya, Shishiguchi y Shintai son ejemplos de este arte, realizados en oro de 18 quilates bicolor.
Los escenarios del teatro noh son espacios muy sencillos que incluyen fondos con pinos dispuestos para acoger a los dioses. Entre los protagonistas sobrenaturales se encuentran Ootobide, dios del trueno, la suprema diosa Masukami y Shintai, la divinidad masculina.
Las representaciones que narran el amor y las angustias de la mujer son pilares del arte noh. En las máscaras Magojiro, Hashihime y en la hostil Hannya, los hábiles talladores equilibran belleza y ambigüedad emocional.
Las omote, talladas en ciprés, se consideran objetos capaces de evocar a los espíritus. Se dice que sus almas residen en las máscaras Kobeshimi, Shikami y Shishiguchi, encarnación leonina del demonio Manjushri.

Por su maestría en formas de arte como el taka-maki-e, Zohiko, fundada en Kioto en 1661, se ha convertido en un nombre de referencia en Japón para la lacadura de alta calidad. Muchas de sus creaciones forman parte de las colecciones de la Corte Imperial.
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